VII CONGRESO LATINOAMERICANO DE SOCIOLOGIA RURAL

QUITO, ECUADOR, 20 – 25  Nov. 2006

 

“La cuestión Rural en América Latina; Exclusión y Resistencia Social”

 

 

 

ASOCIACION LATINOAMERICANA DE SOCIOLOGIA RURAL

 

ALASRU

 

Documento de Clausura 

 

Reunidos en la Sede de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO - Ecuador, algo más de 550 investigadores, expertos y estudiantes universitarios de los problemas rurales contemporáneos en América Latina, se señalan algunos datos e ideas centrales que guiaron el desarrollo del evento así como el adelanto de algunas de las conclusiones más generales:

 

La Organización del Congreso recepcionó algo más de 800  trabajos en la modalidad de Resúmenes y 550 Artículos Completos, de la mayor parte de los países de América Latina y dentro del área del Caribe, Cuba, siendo la mayoría de los mismos, presentados y debatidos en 30 Grupos de Trabajo durante el desarrollo del Congreso.

 

Se presentaron asimismo, 5 Conferencias Magistrales y se realizaron 8 Mesas Redondas con la participación de reconocidos especialistas y líderes de movimientos indígenas y de organizaciones campesinas, lo cual permitió integrar y enriquecer el intercambio de experiencias y saberes, entre la academia y los protagonistas de las luchas y modalidades de resistencia vigentes en el campo latinoamericano ante la gravedad de los problemas que viven nuestras sociedades rurales.

 

Una lectura preliminar y muy general de los ejes principales que guiaron y pautaron los niveles de análisis y discusión permiten señalar:

 

1.-Los fuertes impactos derivados de la aplicación de las reformas estructurales que impusieron las políticas neoliberales, el retiro del Estado hacia el impulso y aplicación de políticas activas y diferenciadas para la atención de las grandes mayorías sociales postergadas, junto a los efectos desestructurantes que provocan los embates de la Globalización, en un marco de dominanción de modelos de desarrollo que se intentan sustentar en la modernización agroexportadora  liderada por la transnacionalización y el “agri-business”, diseminan la mancha de la dominación y explotación sobre nuestros territorios.

 

2.-Situación que acelera y agrava los recurrentes problemas de la pobreza rural, el despoblamiento del campo, la exclusión y finalmente la emigración.

 

3.-A la vez, se incrementan en forma compulsiva las modalidades de concentración de la tierra y otros medios de producción básicos, favorecidos en algunos países con verdaderos procesos de “contra reforma agraria”, así como con la aplicación de tecnologías de última generación que con el propósito de la maximización de ganancias del gran capital, viene alterando la sustentabilidad de nuestros recursos naturales, agravando la pérdida de biodiversidad y los equilibrios ecosistémicos de nuestros territorios.

 

4.-Asistimos así a una aproximación  contemporánea de “lo rural” recreada con la permanencia de viejos problemas estructurales, multiplicados y renovados, con nuevas formas de polarización y desestructuración excluyente. Estos se combinan dentro de los espacios agrarios, con formidables cambios  tecnológicos, a través de la información y el conocimiento, que alcanzan a muchos territorios, alterando los paisajes, los modos de vida, el trabajo y el empleo rural. Nuevas estructuras ocupacionales modifican las interacciones urbano-rurales con importantes transformaciones socio espaciales, temáticas que en gran parte sustentan los análisis y el debate de la nueva ruralidad.

 

5.-El debate se extiende en la perspectiva de lo que muchos señalan como la génesis de una “Segunda Revolución Verde”…, aderezada de biotecnología, automatización, robótica e informática, que envuelve muchos espacios de la globalización agroalimentaria y los complejos agroindustriales, de prevalencia transnacional. En contraposición, se destacan a la vez, los espacios organizativos colectivos, asociativos, cooperativos, que fertilizan reclamos y experiencias crecientes de una economía solidaria y un comercio justo. Aquí se expresa la importancia trascendental de la educación y la extensión con sus realidades y desafíos.  

 

6.-En este contexto, se destacan los retos que tienen las ciencias sociales y agrarias, en cuanto a enriquecer los marcos teóricos que explican la esencialidad de  los problemas agrarios contemporáneos y su prospectiva, incorporando al análisis, la riqueza de las experiencias, el devenir, las formas de lucha y las conquistas de los movimientos sociales del campo latinoamericano.

 

7.-La Sociología Rural tiene al respecto y más que nunca, un fuerte desafío de trascendencia, para contribuír tanto desde una teoría renovada como a través de la generación de conocimiento útil y pertinente, al fortalecimiento de las estrategias y la lucha de los movimientos indígenas, campesinos y de la producción familiar de nuestro continente.

 

8.-Contribuyendo así desde nuestra ciencia social, a que las expresiones de resistencia de los movimientos rurales, adquieran cada vez más, una perspectiva de empoderamiento y apropiación social territorial que sumando sinergias, precipiten los impostergables procesos de inclusión y construcción de desarrollo.

 

9.-En el marco de la acción colectiva, el rescate de la revalorización de nuestros patrimonios y valores ancestrales, nuestros valores culturales, la gestión y el crecimiento de la producción agroalimentaria con identidad territorial, la certificación de procesos y productos alimenticios con “historia”, denominación de origen y marcas que lo acrediten, producidos en forma natural, orgánica, sin agroquímicos ni transgénicos, deben constituír importantes puntales del fortalecimiento de los espacios locales.

 

10.-En dicha perspectiva, el desarrollo local, puede tener elementos de sustentación en los alimentos provenientes del mundo campesino, indígena y familiar. Para ello, resulta sustancial potenciar el valor de sus productos en el mercado, en la base de la diferenciación identitaria, la inocuidad y la calidad, permitiendo ello, generar alternativas a los recientes fenómenos enmarcados en la pluriactividad que como estrategia de sobrevivencia o mejoría en los ingresos, caracteriza muchos modos de vida y de trabajo en nuestros territorios rurales.

 

11.-Estas producciones agroalimentarias del mundo rural latinoamericano, constituyen a la vez, un aporte invalorable para poder avanzar en los rezagos de la inseguridad alimentaria que padecen nuestros pueblos y darle vigencia a los necesarios esfuerzos de Soberanía Alimentaria, que a través de políticas de estado, deben establecer nuestros Gobiernos, como forma de quebrar la subordinación y dependencia a la importación de alimentos de los países hegemónicos.

 

12.-Una nueva concepción de la Reforma Agraria y del Desarrollo Rural debe asegurar en América Latina la multifuncionalidad de la tierra.

 

13.-Resaltándose el papel fundamental que debe asumir el Estado y la institucionalidad oficial en las tareas del Desarrollo Rural, impulsando a través de políticas públicas, la generación de capacidades y la defensa de los empobrecidos del campo. Promoviendo la reactivación productiva, a través de la descentralización de su accionar y la  participación de los actores territoriales en la gestión de su propio desarrollo. 

 

14.-Las condiciones para el desarrollo local, deben considerar con una alta priorización, los espacios de la educación rural para la niñez y los adolescentes del campo, así como el enfoque de généro, siendo la mujer y los jóvenes rurales, protagonistas ineludibles de los procesos de cambio y desarrollo enfocados a la inclusión social.

 

15.-Frente a las problemáticas planteadas ante los intentos de privatización   indiscriminados  de nuestros recursos naturales, decimos no a la privatización del agua, recurso patrimonial y colectivo que nos pertenece a todos.

 

16.-Decimos no a la transnacionalización y extranjerización de nuestros territorios, con sus efectos de concentración, expulsión de nuestras poblaciones rurales y pérdidas patrimoniales irrecuperables.

 

17.-Decimos no al ALCA y a los TLC; decimos al fortalecimiento de los procesos de integración latinoamericanos y del Caribe en una perspectiva autonómica, democrática, liberadora y emancipadora.

 

18.-Decimos  a las renovadas esperanzas que genera la presencia en diferentes países latinoamericanos de gobiernos comprometidos con los cambios sociales y las grandes transformaciones que requieren nuestras sociedades rurales.

 

19.-Decimos finalmente  y muy fuerte,  con muchas ganas, para escuchar hoy las voces ancestrales que vienen de la Pacha Mama y acompañarlos en la lucha política que impulsan ésas mismas voces que nunca callaron, fueron reprimidas y resurgen a través de los Andes, para diseminar sus propuestas e inundarnos de renovadas utopías que colectivizan la esperanza por una América Latina unida y soberana, sueño renovado del hombre nuevo, gestor de justicia, dignidad, fraternidad, igualdad, ciudadanía, democracia y desarrollo para todos.

 

 

 

                                                            Quito, Ecuador,  23 de noviembre 2006.